
Hacerse parte de la totalidad, confundirse con lo otro como ser de lo indecidible. El ego se borra en lo molecular que nos hace ser más parte que punto de referencia . Cuelgo del cielo y lo que me rodea es una prolongación de mis moléculas . "No danzo en el lugar, soy el lugar" (Min Tanaka). Acrecentar la escucha. Ahí comienza la transformación, cambio del orden de los sentidos. La mirada gira hacia en interior del cuerpo, deja de ver cosas para deslizarse en las sensaciones. Materia corporal: paisaje de la sensación, fuerzas que atraviesan la carne deformándola. Entendemos por sensación aquellas potencias que se despiertan desde la ausencia de ruidos cotidianos- mentales, rutinarios - y provienen de un tejido móvil y cambiante cuya trama es un cúmulo de memorias: personal, ancestral, vegetal, animal, mineral, cósmica. Y la presencia que, pincha, tiñe, extrae. Presencia es presente, único tiempo que reúne en la composición sensible todos los tiempos. Presente es actualizar todo rastro del afecto que nos convoca y hacerlo entrar en la corriente de un devenir preciso. Paisaje de sensaciones- fuerzas y no de sensaciones- sentidos. Cuerpo desorganizado por el afecto que lo atraviesa. Dejo mi yo para devenir otro que es una potencia oculta en mí, que se despliega. "Mover diez céntimos el espíritu y siete el cuerpo", decía Zeami, creador del Noh. El butoh busca hacer visible lo invisible, sin distracciones, ni interferencias, escuchar desde el hueso qué devenir encarnará la piel. Así somos tierra que tiembla, luna que enloquece, feto que sueña. Devenires de los afectos que no cesan de fluir, silencioso río, y que toman una potencia precisa, salen a la luz con la intensidad de lo que no se da tregua; sentir a fondo para poder llegar a la superficie. Esa comunión del hueso con la piel se llama intensidad. La precisión de una intuición y su viaje intenso por el cuerpo.Ese es el riesgo: saltar hacia el abismo de nuestra singularidad más que al espacio exterior. Arriesgar en la propia oscuridad más que en las distancias físicas. ¿Pero es el lenguaje del cuerpo la expresión misma del butoh? Pareciera que no, que el lenguaje que se despliega viene de debajo del cuerpo, de un lugar incorpóreo. El cuerpo es el lugar que la sensación toma para expresarse; hace presente un estado y jamás lo representa. Soy tomado por una intensidad que no cesa de buscar sentido. Toda sensación esconde una pregunta y no siempre es una respuesta a lo que queremos llegar. Hay algo más...lo personal es atravesado por el indefinido, lo impersonal que habla en el Universo. Lo infinito expresado en una gota de agua al borde de una hoja se revela en la finitud de una danza también. Sin juicio, danzar desde los pliegues de nuestra sensación/ percepción, desde ese caos de direcciones claras como estrellas fugaces. No perder la estela, seguirla hasta sus impredecibles consecuencias, bailando, sólo bailando, hacer traslucir el movimiento de la interioridad. Nuestros afectos toman la dimensión de las fuerzas que mueven al universo.http://www.butohrheavolij.com.ar/



Foto Emilia Ordoñez
Orígenes Dance/movement therapy Danza/movimiento terapia es definida por la Asociación Americana de Danza Terapia (ADTA) como "el uso psicoterapéutico del movimiento hacia la integración psicológica, física y emocional del individuo" (ADTA, 1985).Uno de sus fundamentos básicos consiste en la interrelación entre los procesos físicos y los mentales, implicando la misma que un cambio en la actitud corporal puede conducir a un cambio correspondiente en la psique. A través del reconocimiento del lenguaje del cuerpo y del movimiento, y trabajando desde la conexión entre cuerpo y psique, danza/movimiento terapia posibilita al individuo acceder a las fuentes de sus bloqueos y conflictos emocionales, y explorar modos más sanos de expresar sentimientos y emociones.Con la base de este cimiento común, danza/movimiento terapia se ramifica en diversas orientaciones, interrelacionadas con diferentes corrientes psicológicas.En este trabajo, hablaremos de una de estas orientaciones, llamada en la actualidad Movimiento Auténtico.

Foto Emilia Ordoñez
La estructura básica Movedor y Testigo La estructura básica que contiene la experiencia y el proceso de cada individuo está dada por la relación entre una persona que se mueve con los ojos cerrados, a quien llamamos movedor, y paciente en un contexto terapéutico, y una persona que mira, el testigo o terapeuta.El movedor trabaja con los ojos cerrados, escuchando internamente, a la espera de imágenes, sensaciones, impulsos que puedan surgir desde su mundo interno. A medida que la mente se aquieta, experiencias originadas en diferentes niveles del inconsciente comienzan a manifestarse. Aspectos desconocidos, latentes bloqueados de uno mismo buscan salir a la luz del día, recuperar la propia voz, comunicar su presencia.Mientras el/la testigo mira los movimientos, sonidos, silencios, quietud y escucha como los mismos resuenan en su cuerpo/mente. Al escuchar su propia experiencia, presta atención a los recuerdos, fantasías, pensamientos, sentimientos, imágenes, emociones evocados a partir de la acción o no-acción del movedor.Janet Adler, discípula de Mary Whitehouse fue quien desarrolló más profundamente el rol de testigo. Adler (1987) expresa que "en un contexto terapéutico, el testigo es esencial. La presencia de otro cuando se está explorando lo desconocido es una respuesta a la necesidad humana de seguridad, contención, balance y/o mente objetiva". Luego de este momento de escucha y exploración interior, el movedor puede trabajar con diversos medios expresivos: arcilla, dibujo, pintura, escritura, crear una danza, con la intención de dar una forma simbólica a la experiencia antes de continuar con el diálogo verbal. La posibilidad de dar forma al material emergente que aún no la tiene, es un aspecto importante de la práctica que ayuda a la integración del inconsciente y la conciencia.Finalmente movedor y testigo comparten verbalmente sus experiencias. En esta disciplina, siempre el movedor habla primero si así lo desea, y a posteriori escucha la respuesta del testigo. El testigo habla a partir de su propia experiencia. El testigo puede experimentar fusión, diferenciación y complementariedad o unión con el movedor durante el trabajo. De este modo la respuesta puede tanto complementar la experiencia del movedor, como profundizar u ampliarla, pero nunca la invalida. El respeto por la experiencia del otro es esencial a esta nueva manera de comunicar.

Sofía Blando
Pasajes y Evolución Los pasajes y la evolución de esta disciplina suceden a través de dos aspectos de la misma que están íntimamente ligados. Un aspecto implica la evolución desde una forma de trabajo individual hacia una forma de trabajo grupal. El otro aspecto se relaciona con el pasaje desde la experiencia como movedor hacia la experiencia como testigo, proceso que comprende a su vez el desarrollo del testigo interno.Inicialmente el trabajo es individual. Una o varias personas se mueven en presencia de un testigo / coordinador / maestro / terapeuta.Esta exploración del material proveniente del inconsciente, la posibilidad de descender en las profundidades y no profundidades de uno mismo constituye el inicio del proceso de individuación, definido por C. G. Jung como un proceso que permite ampliar la conciencia hacia la totalidad del ser. Esta primera búsqueda o intención inicial puede originarse como respuesta a una pregunta básica y esencial que en algún momento de nuestras vidas, muchos de nosotros hacemos: ¿Quién soy?...Preguntarme ¿quién soy? Abre la puerta a la posibilidad de des-cubrir viejas heridas, antiguas suposiciones, hábitos creados y es una oportunidad para sanarlos y transformarlos.A través de esta autoindagación, el individuo va despertando a las diversas partes adormecidas de sí mismo y al ser mirado por otro con aceptación, sin juicios ni interpretación alguna, empieza a internalizar esta mirada de aceptación, encontrando en las antiguas heridas la fuente de nuevos aprendizajes.De este modo comienza a desarrollarse internamente la presencia de un testigo interno, que refleja aquella voz que en un principio tiende a inhibir, a censurar, a exigir y lenta y paulatinamente aprende a recibir, a comprender y a amar.Con el desarrollo y emerger del testigo interno, quien fue movedor puede ahora ser testigo de otro.En la práctica esto se desarrolla a través del trabajo en díadas y tríadas. Implica el aprendizaje de un nuevo lenguaje, una nueva manera de comunicar, que reconoce el valor de la experiencia del otro y la propia necesidad de mirar cada vez con mayor claridad.Janet Adler expresa que este momento significa una nueva vuelta de espiral, "del mismo modo que originariamente el ser mirada/o por otra/o me permitió mirarme a mí misma/o como soy ... mirar a otra/o como es, me permite mirarme a mí misma/o como soy. Este es un mirarme diferente al anterior ya que no ha sido dado a luz por otro... este mirarme a mí misma/o nace de mí misma/o... de alguna milagrosa manera evoluciona desde el amar a otro, en lugar que desde el ser amado" (1987).Es común la experiencia de profunda gratitud sentida por el testigo cuando comienza a indagar esta nueva forma de mirar y recibir la experiencia de otro.Así, uno a uno, los diferentes miembros del grupo experimentan tanto el moverse como el mirar a otro en su experiencia.Un nuevo pasaje refleja ahora el salto desde lo individual hacia lo colectivo.En la práctica sucede a través de una forma denominada "gran círculo".Siendo la esencia siempre la misma, la relación entre movedor y testigo, ahora todos los miembros del grupo comienzan como testigos sentados en un círculo, contemplando el centro vacío. Cada uno, según su tiempo y necesidad cierra los ojos cuando así lo desea y entra al centro a moverse. Y luego cuando así lo desea nuevamente abre los ojos y vuelve a ser testigo. A lo largo del trabajo, las personas entrar al centro y vuelven a la circunferencia del círculo cuantas veces quieran alternando en sí mismas la experiencia y el lugar de movedor y testigo. Rituales individuales y colectivos empiezan a emerger indicando una nueva instancia en el desarrollo de la conciencia individual y grupal. A partir del contacto de cada una/o con su totalidad, una nueva totalidad es creada, aquella que nos comprende desde nuestra más genuina individualidad. La participación en esta totalidad no es inconsciente, la presencia de un testigo interno desarrollado a través de las etapas anteriores del trabajo, nos permite incluirnos en el grupo sin perder de vista nuestra necesidad esencial.El proceso de individuación iniciado al comienzo de la práctica adquiere aquí un nuevo significado, la concepción de uno mismo se vuelve, una vez más, a resignificar ante la presencia de los demás. Sin embargo, la individuación es indispensable para poder descubrir, aceptar y respetar nuestro lugar en el colectivo grupal.Janet Adler expresa que ahora nuestra tarea consiste en "integrar conscientemente a la totalidad lo recibido a través del proceso de individuación, encontrar el modo de ser únicamente nosotros mismos dentro de un círculo consciente, sagrado" (1996)
Oleo en pasta sobre papel
En Síntesis ... Movimiento Auténtico como disciplina de autoindagación, es un camino posible hacia el encuentro de nuestras voces adormecidas, de nuestro potencial aún no descubierto, de nuestras heridas, nuestra fuerza, nuestra belleza, nuestro amor.A su vez también nos señala que el encuentro con uno mismo, en nuestro presente no es suficiente, es necesario dar un paso más, un salto de conciencia hacia el aprendizaje de otra manera de relacionarnos, hacia la creación de una forma de pertenencia consciente, que nos devuelva un nuevo significado respecto a nuestro estar aquí, en la tierra, con otros."...estoy completamente de acuerdo con Thich Nhat Hanh cuando dice que el próximo Buda será la Sangha la comunidad de practicantes. Debemos volvernos responsables de nuestra propia luz, nuestra propia sombra y dejar de proyectarla en otros. No necesitamos más dioses. Necesitamos ancianos y guías, maestras/os, terapeutas y testigos, rabinos y sacerdotes que nos ayuden a encontrar a los dioses dentro de nosotros mismos mientras transitamos el pasaje hacia una participación consciente en el cuerpo colectivo" Bibliografía Adler, J. 1987 Who is the Witness?. Contact Quarterly, Winter 1987---------. 1996 The Collective Body American Journal of Dance Therapy Vol. 18, n°2. American Dance Movement Association. Presented as a keynote speech at the First International Dance/ Movement Therapy Conference 'Language of movement', Nervenklinik Spandau, Berlín, Alemania, 1994.Geissinger, A. 1998 Interview with Janet Adler. A Moving Journal: Ongoing Expressions of Authentic Movement. Fall-Winter 1998.
La vida de Henri Cartier Bresson a través de una recopilación de citas que lo caracterizan y definen.
“cuando miras por una cámara y disparas, todo ocurre en un momento; lo que quieras fotografiar esta ahí, componiéndose en un instante para vos.
No tengo nada que ver con los fotógrafos que montan sus fotografías, ni tampoco con los que pretenden cambiar lo que ven, convirtiéndose ellos en protagonistas, agrediendo a la persona o a la situación que van a fotografiar.
Por eso no me interesa nada los objetivos de 35 mm, que deforman la realidad, ni encuadrar mis fotos en el laboratorio o usar flash
Yo no soy importante, lo importante es lo que veo. Hay que tener un enorme respeto por lo que se ve. El fotógrafo no debe ser agresivo cuando hace sus fotos; no debe cambiar la realidad, sino simplemente reflejarla. Por eso nunca he sido indiscreto, y eso que hablo de unos años en que no existían los problemas que hay ahora con las querellas, cuando es casi necesario pedir permiso para hacer cualquier foto. Estaba haciendo un reportaje en la zona de Calais cuando tomé una foto banal. Un hombre y una mujer paseaban agarrados, con un perro, junto al mar. Aquella foto se publicó y el hombre pretendía hacerme una querella. La mujer con la que iba no era su mujer, sino su amante; pero el perro sí que era de su mujer. Había aprovechado que sacaba a la calle al animal para engañarla. Era algo que yo no sabía, pero que la fotografía descubrió”
“Por supuesto, nada de fotos con flash, aunque no sea más que por respeto a la luz, incluso en su ausencia. Sino el fotógrafo se convierte en alguien insoportablemente agresivo”
“para mi la fotografía es el reconocimiento, en la realidad, de un ritmo de superficies, líneas y valores; el ojo recorta el tema, y al aparato no le queda más remedio que hacer su trabajo, que es impresionar en la película la decisión del ojo. Una foto se ve siempre en su totalidad, de una vez como un cuadro. La composición es ahí una coalición simultanea, la organización orgánica de elementos visuales. No se compone gratuitamente, se precisa una necesidad y no se puede separar el fondo de la forma ”
“hay que aproximarse al tema con paso de lobo, aunque se trate de una naturaleza muerta. Con patas de terciopelo, pero con ojo avisor. Sin empujones. No se golpea el agua antes de pescar”
Pierre Assouline pregunta: Pero, ¿qué hace todo el día?
Bresson contesta. ¿qué cree que hago? Miro.
“Para ser fotógrafo, para hacer buenos reportajes, hay que vivir en los lugares, hay que caminar mucho”
“cuando miras por una cámara y disparas, todo ocurre en un momento: lo que querés fotografiar es un instante decisivo; una veces estas allí para disparar y otras veces no lo ves. Pero yo vivo en ese instante, es lo que me interesa. Todo se compone en ese momento y hay que saber verlo. Por eso, cualquier fotógrafo que no sea geómetra no me interesa. La geometría procede de lo que está ahí, se le da a uno si uno esta en posición de verla. Pero el cálculo es inútil”
“componemos casi al mismo tiempo que apretamos el disparador. La composición ha de ser intuitiva porque nos enfrentamos a instantes fugitivos, en los que las relaciones son movedizas”
“Me ha permitido captar mejor la cuestión que me obsesiona, que no es el espacio sino el tiempo, la duración infinitesimal, la plenitud del instante. El tiempo es una convención. El budismo nos dice que no es lineal, que no avanza en una sola dirección. ¡En mi juventud detesté tanto el positivismo! Gracias a André Breton y al surrealismo, pude huir de él pronto. Gracias al budismo, que me ha marcado mucho, he podido encarar mejor el problema del tiempo. En el budismo lo que importa es el instante.
Los artistas de hoy miran menos y piensan demasiado. El resultado es un supuesto academicismo de vanguardia. Hay que vivir e instante en plenitud, sólo así uno puede estar en lo que hace”
En 1947 funda con Robert Capa, David Seymour y George Rodger la agencia Magnum photos.
“Nos lanzamos a la idea- dice Bresson, refiriéndose a la Magnum- para poder hacer o que queríamos, para trabajar en lo que creíamos y no depender de que un periódico o una revista nos encargara una cosa. No queríamos trabajar por encargo y pensamos que si nos organizábamos podríamos tomar nosotros la iniciativa. No fue fácil hacerlo: Robert era más dinámico, y Rodger mucho más reflexivo, por lo que había continuas diferencias”
“La foto es una acción inmediata, el dibujo una meditación”

Exabruptos
Algo de mí ya estaba en el piso. Debí intuir el desenlace de ese exabrupto, desenlace ingrato, desenlace prudente, desenlace que me cerró las mil puertas del Olimpo y me prohibió, una vez más, la entrada a esos lugares. Después caí íntegra al suelo como agua que sale del vaso. Y fue ahí que me pediste que escuchara tu voz. Claro que no puede negarme, aunque en algún momento juro que desee que eso no estuviera ocurriendo. Un instante fugaz me hizo sentir estúpida. Pero también es cierto que escucharte decir eso me regaló un poco de alegría. Lo bueno llegó cuando me anunciaste lo inesperado: el gremio de tapadores de frascos de Dulce de Leche y mermelada de frutilla había entrado en huelga, y por ende, teníamos algunos minutos de libertad. Vacilé, tengo que reconocerlo. Pero cuando reconocí la convicción de esas palabras, solo me largué al camino. Después de todo, las huelgas son las huelgas y es difícil que se rompan. La calle se deslizó por debajo de mis pies, y sin que me moviera ya estaba en la casa de un ganador. Me contaste cosas sobre sus pertenencias y algo de todo ese relato me pareció sorprendente. Pero como siempre no dije nada y después escuché su voz. Me pareció un poco más gruesa, yo lo había escuchado hablar algún día. Y entonces pensé que tal vez eso nunca sucedió. Pensé que estaba bien que tuviese la vos gruesa porque era un ganador. Pero lo mejor de todo eso fue el exabrupto de nuestras mentes, que por suerte se hizo realidad y por fin recordamos viejos tiempos y vaticinamos un futuro. Cuando desperté al día siguiente, supe que la huelga había terminado, y con ella nuestros minutos de libertad. Cada uno había regresado a su mundo. Ahora tendríamos que esperar otros momentos oportunos para seguir pecando, aunque vos seas un santo. Igual esas son cosas que en la Biblia no se escriben, no te preocupes.
Agua
Habría sido posible abrir las canillas, hacía calor. Una pequeña vuelta, sólo eso, y algunas gotas cayeron. Y por lo que quieras, pero por lo que más quieras no me ensucies el sillón, me dijo. Así que no tuve otra opción que dejarla en su lugar pero no sabía cómo esos breteles se iban a quedar quietos. Y por el costado eh, por el costado. Procuremos evitar el lenguaje, vociferó. Ay, me dije, ay. Qué asco que sos, pienso y pienso también que piensa. Esto tiene que ser rápido, no te preocupes, no durará demasiados segundos, es ne-ce-sa-rio. Es sed, eso, basta solo un poco de agua. Y yo soy agua, volátil y transparente como el agua. Débil. Cuando me fui juré. Juré porque ya no quise ser agua. Una situación tremebunda y descomunal que se cómo va a terminar: va a terminar con las canillas abiertas de par en par y yo hundida. Y mientras lo hacía, mientras juraba, caminaba y rozaba mi dedo índice contra un paredón. El dedo quedó lleno del polvo blanco de la pintura, asco y seco polvo blanco de la pintura, que fue la prueba de mi juramento: ya no voy a ser agua. Cuando entré en mi casa, los dientes chirriaban. El lugar estaba oscuro, fresco y silencioso. Alguien pasó a mi lado. No dijo palabra alguna y luego de unos segundos escuché la puerta que se abría, y que después se cerraba de un golpe. Las llaves giraron en la cerradura. Estoy en la hoguera, pensé, y he decidido ya no ser agua. Caminé por los pasillos, allá tampoco había luz. El teléfono sonó un par de veces y yo no quise levantarlo porque se que nadie me busca. De sopetón tuve un recuerdo: el árbol de navidad. El pequeño y ridículo pinito se dibujó en mi memoria tan perfectamente como si lo hubiese estado mirando. Me percaté de que a su lado había un sobre verde, como si todavía creyeras en el señor de los regalos. Qué infinitamente infantil, me sonreí. También me acordé que habías prometido encenderle las lucecitas de colores, pero al final no cumpliste la promesa, una lástima. Volví a sentir ternura, pero no, esta vez no me lo permití: vos también te diste vuelta y miraste a la pantalla, tan natural y apático. Y no me importó tu historia, la verdad es que no quiero volver a pasar por la vereda ésa, en la que algún idiota tira macetas desde el piso veinte que siempre, como si yo fuera el polo opuesto, caen en mi cabeza. Salí de mi mente, después de algunos minutos, y volví al aquí y ahora de mi vida. Me eché perfume, como siempre lo hice en exceso, es que carezco de olfato. Puse pintura azul en mis pestañas, mi preferida, caminé hacia la cocina y busqué helado. Helado, ésa es otra promesa sin cumplir. Un promesa de una noche de verdad obnubilante. Pensar en los posibles posibles es una opción que siempre tengo en cuenta, y me pregunto qué hubiese cambiado de no haber sido tan cobarde. Me pregunto, mientras me enfrío, por qué quiero que todas las noches sean esa noche. Me pregunto qué piensa. Me pregunto por qué. Sólo eso, me pregunto.